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MALA PRAXIS PERIODÍSTICA

El caso Pomar ha resultado un caso testigo, como en su momento lo fueron los de Nora Dalmaso en la provincia de Córdoba o María Soledad Morales en Catamarca y decenas de casos donde la víctima pasó a ser victimario. Hasta el momento no se ha producido, por parte de los grandes medios gráficos, radiales, televisivos y digitales, -salvo contadas excepciones- una autocrítica ni de medios, ni de periodistas. Nadie piensa en los daños que se le ocasionan a los padres, madres, hermanos, hijos, abuelos con estas malas paxis periodísticas. Cuánto daño se puede hacer con un título catástrofe, imágenes inconvenientes o la exposición de rostros de menores por el sólo “placer” de vender más ejemplares o tener un punto más de ratting.
El periodismo se ha convertido en un mercader que compra y vende historias que muchas veces resultan falsas por no chequear la información, por no verificar las fuentes, trabajar contra reloj, dejarse arrastrar por la “empresa periodística” que está detrás del lucro mientras el periodistas debe estar siempre junto a la verdad.
Platón recurría al llamado “mito de las cavernas” para explicar ciertas realidades que creo sería interesante recordar porque hace al futuro de la profesión. Decía Platón que en el fondo de esas cavernas donde no llegaba la luz del sol, estaban encadenados de cara a la pared un puñado de prisioneros. No podían volver la cabeza, sólo mirar el muro rocoso que tenían frente a ellos. Detrás de los prisioneros había encendidas unas cuantas fogatas y varias personas iban y venían transportando cargas diversas como armas, jarrones, estatuas, ramas de árboles y animales vivos. Las formas producidas se dibujaban en la roca del fondo, al modo de sombras chinescas y los prisioneros, que nunca habían salido de la caverna, ni visto otro paisaje, estaban convencidos que eran seres reales, no meros reflejos. Pero un día un prisionero, logra escapar y sale al exterior donde tiene la oportunidad de ver en realidad los pájaros, el mar, los árboles y el sol que brilla en el cielo. Al regresar al interior para comunicar la verdad a sus compañeros encadenados, nadie le cree. Todos se burlan de él creyendo que la libertad le había enloquecido. Para quien vive atado a las sombras, sólo lo que ellas trasmiten son reales…
La misión del periodista es romper las cadenas que nos atan a la realidad material del mundo y debemos ser capaces de ver las ideas eternas, dado que las cosas transitorias que nos rodean son meros reflejos perecederos. Apartar la hojarasca para que aparezca el fruto renovador, obra de la conciencia. Que no nos sature el mal gusto. No demos entrada a las falsificaciones de la belleza, convencidos de que la cultural labor ha de ser de selección.
Se diría que la verdad esta velada, que se haya como corrida ante el engrandecimiento de ciertos ídolos, a quienes hacen servir para todo, siendo que están preparados para muy poco. Hay que combatir a los formidables enemigos que tienen postrados el carácter de la prensa. La personalidad se anula, porque la holgazanería mental, la abulia y la irresolución matan toda generosa iniciativa. Nada más funesto que el fantasma de un hombre, máquina que se mueve por impulsos extraños, por el resorte del jefe, por el botón que oprime la rutina, por la orden del que paga esa pluma. Muchos estudiantes y periodistas toman la profesión a la ligera y no se nutren de buenos alimentos, sólo aspiran a más de lo mismo, contribuyendo diariamente con la inutilidad de un trabajo casi estéril volcado a la decadencia y embrutecimiento gradual de sus facultades, pero gozan de la inefable dicha de no estar obligado a pensar, querer y obrar. Triste sería que el hombre, asustado del poder del pensamiento libre, tratara de rechazarlo en el fondo obscuro de su conciencia. Idea y verdad son todo, ha dicho un filósofo. Germina en el cerebro una idea, la palabra la transforma en un mundo y la verdad la encumbra. No pueden concebirse ideas sin palabras. Cuando se agita en el alma un deseo ¿de qué modo se exterioriza su idea si no es con la palabra? Con la palabra se enciende la pasión en llama de ideales poniendo esperanza en las almas muertas. Es la palabra el supremo atributo del ser sobre la tierra y, por serlo, el primer esfuerzo al nacer se realiza para lanzar un grito o un llanto, que no son otra cosa que palabras imperfectas, y al morir se escapa el débil quejido que quisiera ser también palabra infinita que llenara el eterno silencio donde vamos.
La prensa debe educar al pueblo. ¿Cumple con esta finalidad? Escándalos, insultos, calumnias, injusticias son diaria función de algunas publicaciones y noticieros de televisión que no respetan al público y menos procuran mejorarlo. Progresar es emblanquecer el alma, con el baño del más confortante de los progresos: la educación personal y la de las multitudes.
Educar a los jóvenes periodistas con sujeción a las severas normas de la justicia distributiva, es colaborar con el progreso de la sociedad. Que el periodismo vaya hacia el progreso de la sociedad, enarbolando el estandarte de la tolerancia y acorazado con la justicia para que se redima de omisiones, olvidos voluntarios y desconocimientos. Que el periodismo acate las formas, rinda culto al idioma y reflexione en las consecuencias, que son más deplorables para el gratuito defensor que para la sociedad herida y ultrajada. La mujer y el niño deben ser amparados intelectualmente. ¡Cuántas hojas impresas, cuántos minutos de televisión resultan más efímeras que las rosas de que habla el viejo poeta, frescas en la mañana, han muerto definitiva y fatalmente en la tarde, sin dejar el más ligero perfume de su cultura!
Con todo, en la vida nacional se levantan, como altas montañas, algunos periodistas que desde sus respectivos baluartes combaten por el ideal, atacando valerosamente los ridículos remiendos de tiranía. Por un puñado de apóstoles de buena fe y rectitud en la mirada, predican la libertad y la justicia, aunque no escasean los bajos lidiadores, los bandidos de la prensa a los que nos referimos en nuestro artículo anterior en esta sección “Prensa basura” (28-10-09).
El periodista es un educador que empieza por disciplinarse a sí mismo; respeta las ideas y creencias ajenas, odia la calumnia y huye de los términos desconocidos. Su campaña es la cultura, dentro de la cual los miramientos del caballero constituyen su sagrado lema. En el periodismo, en la cátedra, en la tribuna política, en el parlamento, en el púlpito, en donde quiera que se hable al pueblo y que se prepare un discurso para las multitudes, debe imperar la lógica y la prueba razonable que demuestre el error o señale otro sendero, cuando se crea torcido el del adversario. Causa pésimo efecto que los ataques se hagan de modo sistemático, sin probar nada, sin rectificar, sin discutir, sin razonar. Ser sinceros, decir las cosas franca y honradamente, según los categóricos dictados de la conciencia, acredita a las personas de bien, que curaron las enfermedades del carácter.
Se puede cambiar de conceptos, enmendar opiniones, decir lo contrario de lo que ayer se afirmó, pero sólo cuando la noble rectificación es hija del profundo análisis, de convicción reformada por la lógica, confesar el error es un deber y la declaratoria de este deber nos engrandece. No ahogar, por precipitación, por odio, por soberbia, la chispa de la justicia que no debería morir en nuestras almas, sino ser como el incendio purificador, como luz en la noche, compañero del mortal, no es presentarse como heraldo de la opinión pública, por todo el talento que se derroche. El periodista se dirige a los humildes, recoge sus penas, enmienda sus dolores, enciende en ellos la esperanza. La juventud que combate en los campos de la prensa sin perjuicio de ser amena y deleitar a lectores o televidentes debe empuñar la razón como espada y el sentido común como escudo. Construya sobre la verdad, no destruya sobre la versión, la mentira, el rumor. La legión que salvará a los pueblos del naufragio –para no caer en la mala praxis o el mito de las cavernas- es la juventud de un periodismo nuevo, educada en la escuela del honor y no del agio, que se encamina al santuario del estudio, abominando improvisaciones y ligerezas, ahondando las materias a conciencia, en pos siempre de la verdad, sincera hasta el sacrificio; cuyo único y mayor capital siempre será el que con el tiempo acumule su nombre y apellido.-

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Acerca de emartinchuk

Periodista, MP 10166. Se desempeño en el área de Noticias de los canales 9, Teledos, 7 y TELEFE. Socio Fundador de la Asociación Iberamericana de Periodistas Especializados y Técnicos (AIPET) Capítulo Argentino. Fue Docente en la Cátedra de TV en la Universidad del Salvador. Fue Coordinador en el Servicio Iberamericano de Noticias con sede en Madrid,(RTVE) España. Editor del Capítulo Argentino para la Cadena Eco de México. Fue Docente, Rector en la Escuela de Periodismo Círculo de la Prensa. Edito los libros "Federalización de la información" (1995), ISBN 9508130466 "Televisión para Periodistas: un enfoque práctico".1ra Edición 2002 ISBN 9871004125 2da Edición 2007 ISBN: 9789871004126 Documentales: "Los Quilmes: la última Resistencia".(1995) http://youtu.be/Z-XWOnIHZio Idea y Producción: "Luz, cámara, red" (1996-97) http://youtu.be/PfNrBokU6m4 Colaborador en medios argentinos y del exterior sobre temas de comunicación. Editor en Noticongreso.wordpress.com, Periodismo Parlamentario en temas de Ciencia, Tecnología, Salud, Ambiente y Energía. Designado “Directivo Decano de Honor y Dignidad”, en el grado de “Magister Laudet” por la Asociación de Rectores de la República Argentina y la Asociación de Directivos Argentinos al cumplir 30 años en la docencia. Por Resolución 327-2014 la Honorable Academia Mundial de Educación ha instituído el Título Honorífico de Doctor Honoris Causa, reconociendo sus logros profesionales y su admirable trayectoria de trabajo en favor de la Educación Mundial. Como parte de la socialización del conocimiento pueden leer en cualquier sistema digital o imprimir gratis los siguientes E-Books Belgrano: Una mente brillante http://issuu.com/gaceta21/docs/belgrano/0 ISBN 9789873356087 Como Estudiar: Manual Práctico http://issuu.com/gaceta21/docs/comoestudiar ISBN 9789873348679 Ser Periodista http://issuu.com/gaceta21/docs/ser_periodista ISBN 978-987-33-7147-9

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