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De palabras, soberanía y riqueza informativa

“Se trata de lograr la soberanía de la palabra, para ponerla al servicio del pueblo, y no del establishment.”

Las palabras nos definen. Nos identifican. Nos constituyen. Y así como una palabra sobre otra y otra revelan una personalidad, las sociedades se afianzan allá en lo profundo, en el subsuelo de la historia, con una estructura de palabras, opiniones, ideas y subjetividades. Conocer al servicio de quién está esa palabra, a qué intereses responde, con qué manos se levantaron esas primeras paredes del edificio nacional nos permite correr los velos de la apariencia para llegar a la verdad, o por lo menos, buscarla. Cuando en el siglo XIX se puso el sello de “conquista al desierto” al genocidio de nuestros pueblos originarios, se pretendió ocultar ya de entrada, con la palabra nomás, un verdadero exterminio; porque la “conquista” no era “al desierto”, “a la nada”. Allí estaban nuestros ancestros. Y no se los conquistó. Se los asesinó.

Ya entrado el siglo XX, los dictadores llamaron “Proceso de reorganización nacional” al otro genocidio, en el que 30 mil trabajadores, estudiantes, amas de casa, intelectuales, científicos y chicos desaparecieron. La patria no se “reorganizaba”, como pretendieron los genocidas en una continuidad histórica con el padre del andamiaje liberal, Bartolomé Mitre –que había usado la frase “proceso de organización nacional” para su propio proyecto político, fundado a sangre y fuego–. La patria se hundía con manos civiles y militares en la picana, la tortura, el secuestro, el robo de una casa o un auto, pero sobre todo, en el robo de la identidad. De la palabra, que estaba prohibida. Y en el engaño del “algo habrán hecho”, revirtiendo la carga de la prueba, diciendo que no eran ellos, los genocidas los culpables, sino los que “algo habían hecho” y por eso, por esa culpa de hacer lo que no correspondía, había que desaparecerlos.

Hay decenas y decenas de ejemplos en nuestra historia, desde “fraude patriótico”, ¿cómo un fraude, un engaño, una trampa, puede ser patriótico?, hasta “revolución libertadora”, como llamaron en los manuales escolares a la “fusiladora” que intentó asesinar a Juan Domingo Perón, terminó con su gobierno, dio pie al exilio más prolongado de la historia contemporánea argentina y liquidó a compatriotas con bombas lanzadas a la Plaza de Mayo, desde aviones descarados que rezaban “Cristo Vence”, piloteados por hombres que tienen nombre y apellido pero la justicia los ignora. Tal vez esa ignorancia sea la que provoque que todavía hoy muchos libros sigan rotulando de “revolución” un golpe criminal y de “libertadora” un sistema opresivo y dictatorial.

En su libro Nacionalismo y liberación, Hernández Arregui bautizó algunas de estas palabras como “herraduras gramaticales del sometimiento mental” porque “están atornilladas en miles de conciencias por los órganos de la opinión pública como una cantinela persistente”. Son esas palabras las que buscamos cambiar con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, esa “cantinela persistente” la que queremos modificar y al multiplicar los medios de comunicación, multiplicamos las voces y las posibilidades de poner nuevas palabras a la vida cotidiana.

La pluralidad, la diversidad pueden ayudarnos a encontrar diferentes formas de contar la primera versión de la historia. Se trata de lograr la soberanía de la palabra, para poner esa palabra al servicio del pueblo, y no del establishment, de la oligarquía dominante que durante tantos años hizo gala del monopolio de la palabra. Que nos vistió con su corset de palabras funcionales a sus intereses económicos, de espalda a los de la mayoría.

Esta bisagra de la historia que nos toca vivir nos convoca a un cambio, por más pataleo que haya de quienes se niegan a perder sus privilegios; a una comprensión profunda del derecho a la información como un derecho humano básico, tan básico como el agua o el aire que respiramos. Conscientes de la necesidad de redistribuir no sólo la riqueza económica, sino también la informativa. Porque no se trata sólo de dinero, sino de empoderar a todos y a todas por igual, en el derecho de dar y recibir información, pero también de acceder a las herramientas tecnológicas, porque de poco sirve tener qué decir si no se tiene dónde.-

Cynthia Ottaviano
14/10/12 Tiempo Argentino

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Acerca de emartinchuk

Periodista, MP 10166. Se desempeño en el área de Noticias de los canales 9, Teledos, 7 y TELEFE. Socio Fundador de la Asociación Iberamericana de Periodistas Especializados y Técnicos (AIPET) Capítulo Argentino. Fue Docente en la Cátedra de TV en la Universidad del Salvador. Fue Coordinador en el Servicio Iberamericano de Noticias con sede en Madrid,(RTVE) España. Editor del Capítulo Argentino para la Cadena Eco de México. Fue Docente, Rector en la Escuela de Periodismo Círculo de la Prensa. Edito los libros "Federalización de la información" (1995), ISBN 9508130466 "Televisión para Periodistas: un enfoque práctico".1ra Edición 2002 ISBN 9871004125 2da Edición 2007 ISBN: 9789871004126 Documentales: "Los Quilmes: la última Resistencia".(1995) http://youtu.be/Z-XWOnIHZio Idea y Producción: "Luz, cámara, red" (1996-97) http://youtu.be/PfNrBokU6m4 Colaborador en medios argentinos y del exterior sobre temas de comunicación. Editor en Noticongreso.wordpress.com, Periodismo Parlamentario en temas de Ciencia, Tecnología, Salud, Ambiente y Energía. Designado “Directivo Decano de Honor y Dignidad”, en el grado de “Magister Laudet” por la Asociación de Rectores de la República Argentina y la Asociación de Directivos Argentinos al cumplir 30 años en la docencia. Por Resolución 327-2014 la Honorable Academia Mundial de Educación ha instituído el Título Honorífico de Doctor Honoris Causa, reconociendo sus logros profesionales y su admirable trayectoria de trabajo en favor de la Educación Mundial. Como parte de la socialización del conocimiento pueden leer en cualquier sistema digital o imprimir gratis los siguientes E-Books Belgrano: Una mente brillante http://issuu.com/gaceta21/docs/belgrano/0 ISBN 9789873356087 Como Estudiar: Manual Práctico http://issuu.com/gaceta21/docs/comoestudiar ISBN 9789873348679 Ser Periodista http://issuu.com/gaceta21/docs/ser_periodista ISBN 978-987-33-7147-9

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