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La vida en el plasma

Perplejos ante una realidad compleja que no admite simplificación, para entender, vale la sugerencia del director de cine italiano Michelangelo Antonioni, quien ya treinta años atrás advirtió: “Antes me sentía muy adelantado en relación con la realidad. Después la realidad me ha alcanzado. Lo que queda por hacer, ahora, es dedicarse a la imagen”. Y si la imagen es la que nos llega a través del televisor, el año que se fue ha sido rico en imágenes. Especialmente las del fin de año cuando la vida apareció colgada del plasma, el que se “expropia” de los supermercados y el de la obsesión del poder gubernamental por apropiarse de los contenidos con los que deben llenarse esos plasmas. El marginal que saca el televisor de la góndola del supermercado, legitimado por el gobernante que desde ese mismo plasma despotrica contra el rico, la clase media gorila, las corporaciones que chupan la sangre a los pobres argentinos: la interpretación de la realidad a través de esa caja que ya dejó de ser “boba” como demonizábamos en la universidad de los 70 para ser también un objeto de deseo para los académicos, embobados por el aparecer, el “te vi”, la jerarquía social de los tiempos del plasma.

Fui formada en la universidad de los 70 y por eso puedo reconocer en mí y en los otros los prejuicios contra la televisión. Entonces, hacíamos lecturas ideológicas de los medios, desde Plaza Sésamo, el Pato Donald o los Almuerzos de Mirtha Legrand. La primera vez que fui invitada a uno de sus almuerzos, me sentí una farisea. Al final, me había pasado buena parte de la vida universitaria escribiendo monografías sobre sus programas a los que veíamos como alienantes. Sin que nos preguntáramos sobre las profundas razones por las que millones de personas, sin que nadie las obligue, deciden sintonizar un programa y no otro.

Como creo ser más curiosa que prejuiciosa, acepté trabajar en la televisión y desde entonces espero de los académicos los trabajos que me ayuden a desmenuzar el comportamiento y las conductas derivadas de pasar tantas horas frente al televisor. Porque vi a los poderosos temblar frente al micrófono y a los pobres jerarquizados socialmente por el aparecer, ese estatus de celebridad que otorga salir en la televisión, en 1992, escribí un libro, La gran pantalla, para ensayar algunas explicaciones y analizar el periodismo en televisión, desde Neustadt a Pergolini, quien creyendo parodiar a la política terminó parodiando al periodismo, con la manipulación de la edición. El verdadero poder de la televisión, ya que en los textos escritos una frase fuera de contexto mata el sentido. En la televisión, una imagen fuera de contexto realza el sentido, lo potencia. Ahí radica su poder. Como sucede cuando se repite el gol hasta el hartazgo. El “replay” hace lo que ningún hombre puede hacer. Detener el tiempo. Volver hacia atrás el inmediato pasado, aunque sean los segundos que separan del gol. Pero los artilugios de la tecnología consiguen esa ficción que vivimos como una realidad, al punto que es fácil reconocer lo que a mí me sucedió. El día que fui a la cancha esperé la repetición del gol. La representación se antepone a la realidad y la reemplaza, la embellece o la degrada. Fuera de la fotografía, hasta la más bella es fea, observa Umberto Eco. Y hasta el apotegma de “la única verdad es la realidad” muere en la isla de edición, donde surge otra realidad, potenciada por los efectos especiales y la música.

¿No será esa simulación de la realidad la que hirió tanto a la política como al periodismo? El “marketing político”, las técnicas del mercadeo, las encuestas y la propaganda, para ofrecer a los candidatos como a mercancías. Si la publicidad ofrece ilusión y cuanto más fantasiosa más verdadera, la política no puede reducirse a la propaganda. A la hora de gobernar importa más decir que se gestiona en lugar de afrontar los conflictos, sustento de la democracia. El debate público se construye sobre los dichos o la fotografía y la anécdota es más importante que la información.

La ideología que en el pasado servía para construir poder ha sido reemplazada por la propaganda y el poder se convirtió en un fin en sí mismo. De lo que se trata es de conservarlo, y el impacto, “el relato”, la espectacularidad de los festejos al ritmo del rock nacional pero la estética de las discotecas, están al servicio de lo único que cuenta, conservar el poder. Monopolizar la construcción de esa propaganda-ideología a través de los medios de comunicación con los jóvenes como destinatarios. Como ellos ignoran la totalidad del pasado y, por eso, los principios que lo legitimaron, son indispensables para esa historia que se reescribe. La adhesión al peronismo es más ritual que convicción, una actitud que se traslada a todos los órdenes de la vida y explica, en parte, el enojo, la intolerancia con la que se defiende la reescritura de la historia y la subordinación incondicional a la Presidenta. Los que tuvimos veinte años en los 70, “los viejos” para los blogueros que nacieron ayer, tenemos la autoridad del sacrificio colectivo para recordarles qué valores defendíamos, pero sobre todo la responsabilidad de advertirles que esa lucha por el poder, la concepción autoritaria escondida detrás de las vanguardias esclarecidas, fracasó en todo el mundo y como en Argentina dejó muertos, sufrimiento y atraso.

Hoy, como una parodia, la misma concepción política se oculta detrás del oportunismo de los cargos y la subordinación personal al jefe, que ya no viste uniforme. Sin embargo, la voluntad personal del líder es superior a las reglas y la excepción es la normalidad. Perturba reconocer en el libro La experiencia totalitaria del búlgaro Tzvetan Todorov descripciones que parecen escritas para nuestro país: “El comunista medio no es un fanático sino un arribista cínico que hace lo que hay que hacer para acceder a una posición privilegiada… el motor de la vida social no es la fe en un ideal sino la voluntad de poder”. Y para eso los medios de comunicación, la televisión, son fundamentales, como sustitución de la realidad. Sobre todo cuando la realidad esconde verdades peligrosas, como son la inflación o el crimen organizado. Pero nada de eso importa, lo que cuenta es decidir qué debe aparecer y lo que molesta hacerlo desaparecer de las pantallas del plasma. La delación y la burla corren sueltas, se estimulan los peores resentimientos. Tal como sucede en las sociedades a las que se busca controlar, el problema no son los culpables sino los inocentes a los que se debe atemorizar, aleccionar, adoctrinar.

Decir lo que se piensa se ha convertido en un acto de coraje, no una consecuencia de la honestidad personal. Así vamos configurando una sociedad de hipócritas, atemorizados por las extorsiones, las burlas o las calumnias de los que detentan el poder de la imagen. Y no hay sociedad más indiferente al sufrimiento ajeno que aquella que vive con miedo.

Sin embargo, la poderosa imagen televisiva tiene también una vulnerabilidad, su fugacidad. El instante efímero que es su propia destrucción. Y la simulación no sobrevive a ninguna edición. Por aquello de Fernando Pessoa: “El que inventó el espejo, envenenó el alma humana”. Y la televisión, cuando se convierte en impostora intoxica todo lo que toca. Ya no se trata del poder que corrompe sino el que desenmascara a los que luchan por hacerse de la imagen y matan lo que no tiene representación en el plasma, la dignidad, la conciencia, que han sido siempre el impulso del hombre en su lucha por la libertad.

Norma Morandini
Perfil – 05/01/13

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Acerca de emartinchuk

Periodista, MP 10166. Se desempeño en el área de Noticias de los canales 9, Teledos, 7 y TELEFE. Socio Fundador de la Asociación Iberamericana de Periodistas Especializados y Técnicos (AIPET) Capítulo Argentino. Fue Docente en la Cátedra de TV en la Universidad del Salvador. Fue Coordinador en el Servicio Iberamericano de Noticias con sede en Madrid,(RTVE) España. Editor del Capítulo Argentino para la Cadena Eco de México. Fue Docente, Rector en la Escuela de Periodismo Círculo de la Prensa. Edito los libros "Federalización de la información" (1995), ISBN 9508130466 "Televisión para Periodistas: un enfoque práctico".1ra Edición 2002 ISBN 9871004125 2da Edición 2007 ISBN: 9789871004126 Documentales: "Los Quilmes: la última Resistencia".(1995) http://youtu.be/Z-XWOnIHZio Idea y Producción: "Luz, cámara, red" (1996-97) http://youtu.be/PfNrBokU6m4 Colaborador en medios argentinos y del exterior sobre temas de comunicación. Editor en Noticongreso.wordpress.com, Periodismo Parlamentario en temas de Ciencia, Tecnología, Salud, Ambiente y Energía. Designado “Directivo Decano de Honor y Dignidad”, en el grado de “Magister Laudet” por la Asociación de Rectores de la República Argentina y la Asociación de Directivos Argentinos al cumplir 30 años en la docencia. Por Resolución 327-2014 la Honorable Academia Mundial de Educación ha instituído el Título Honorífico de Doctor Honoris Causa, reconociendo sus logros profesionales y su admirable trayectoria de trabajo en favor de la Educación Mundial. Como parte de la socialización del conocimiento pueden leer en cualquier sistema digital o imprimir gratis los siguientes E-Books Belgrano: Una mente brillante http://issuu.com/gaceta21/docs/belgrano/0 ISBN 9789873356087 Como Estudiar: Manual Práctico http://issuu.com/gaceta21/docs/comoestudiar ISBN 9789873348679 Ser Periodista http://issuu.com/gaceta21/docs/ser_periodista ISBN 978-987-33-7147-9

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