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Pornografía y periodismo

A casi dos años del secuestro y homicidio de Candela Rodríguez, de 11 años, el asesinato de Angeles Rawson, de 16 años, repuso el problema del tratamiento de la violencia de género y contra la infancia por parte del periodismo. Los dos conmovedores casos saturaron las pantallas hasta el abuso. No sólo hubo hipótesis demonizantes, infundadas y estigmatizantes (violando el derecho a la presunción de inocencia); se filtraron imágenes y testimonios cuando existía todavía secreto de sumario (violando el derecho al debido proceso), sino que se sobreexpusieron a los familiares y amigos de las víctimas, manipulando su dolor (violando los derechos a la intimidad y no recibir maltrato). Naturalizaron la violencia de género cuando la erotizaron, como hizo el diario Muy del Grupo Clarín pero también –casi todos– quienes exhibieron contenedores o bolsas de residuos al lado de las otras imágenes privadas tomadas de las redes sociales, con las niñas posando para sus seres queridos. La edición insinuaba que se había tirado a las mujeres a la basura: imágenes de niñas muertas devenidas en acto sexual público “soft”. En todos los casos se afectaron los derechos a la imagen propia, el honor, la calidad informativa, los derechos de las niñas y niños reconocidos por distintos instrumentos internacionales.

El amarillismo es algo más que sensacionalismo porque se inspira en la pornografía, abreva en sus códigos. El código pornográfico invisibiliza la violencia de género (el femicidio) y subyuga a la mujer a través del exhibicionismo obsceno. En lugar de la segmentación dirigida hacia audiencias parcelares en un marco plural –siempre objeto de debate–, se produce una pauta uniforme y de hecho obligatoria en la mayor parte de la esfera pública. En ello se verifica el maltrato hacia toda una sociedad que no consigue distinguir entre opción y abuso.

El tratamiento pornográfico censura a la mujer cuando la cosifica, desautoriza y subordina a los parámetros de la hegemonía masculina. Descalifica, encarniza y fragmenta, pone a la mujer de rodillas, la transforma en orificios y secreciones. La mirada del periodismo pornográfico ofrece un cuerpo sin rostro, recortado a sus partes erógenas. Un cuerpo con agujeros es un cuerpo sumidero, que dispone a la mujer para ser ultrajada, arrojada, desechada. La dominación masculina tiene la palabra, lleva la voz cantante, y lo que decide (impera y ordena), incluso a través de las imágenes seleccionadas, corrobora el punto de vista prevaleciente. La pornografía profana el cuerpo y declina la subjetividad. Como operación política expropia toda soberanía cuando impone una fijación sobre el cuerpo fragmentado, el cuerpo-orificio.

La pornografía, incluso el periodismo pornográfico, es acto de supremacía masculina que revalida la sociedad patriarcal y el contrato sexual desigual. Construye y define las categorías de género y sus roles. No hay inocencia en esas imágenes cargadas de una ideología que fomenta y reproduce la idea de la inferioridad sexual de las mujeres, y que luego se transmite a todos los ámbitos de la vida, certificando el lugar subordinado que se les asigna.

El periodismo pornográfico invisibiliza además a la violencia de género cuando la estetiza. De la misma manera que la disimula con estereotipos como “crimen pasional”, la vuelve a invisibilizar cuando las despoja de su condición subjetiva. El periodismo sexista deteriora la igualdad de género cuando confirma y naturaliza la vulnerabilidad: la mujer para ser usada y arrojada, y luego exhibida y celebrada: espectacularizada.

Se necesita un debate sensible a dimensiones múltiples, no resignación ni frivolidad. Las normas pueden ser inocuas como sucede con la ignorada letra del art. 70 de la ley de SCAV. La norma no rige sin sanción, no sólo regulatoria sino sociocultural, pero tampoco se invoque el fantasma censor tan temido, refugiados en una libertad de expresión boba por negligente, indiferente a la protección y el cuidado concreto y real.

Los editores mediáticos son responsables. No pueden escudarse en supuestos consumismos que contrariarían la vigencia elemental de los derechos humanos ni librarse a la “autorregulación”. Aparte de la vigencia de las leyes nacionales e internacionales, el periodismo supone hoy pautas de producción preventivas, acordes con criterios más que reconocidos por años de evolución político cultural. Hay que apelar y convocar a empresas y sindicatos, profesionales y trabajadores, así como a la sociedad civil, a proponer y respetar el punto de partida que funda la convivencia democrática: la adopción de protocolos reconocidos y vinculantes como base y delimitación de las prácticas reproducidas en la prensa.

 

Alejandro Kaufman y Esteban Rodríguez   – Docentes e investigadores de la UNQ.- p12

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Acerca de emartinchuk

Periodista, MP 10166. Se desempeño en el área de Noticias de los canales 9, Teledos, 7 y TELEFE. Socio Fundador de la Asociación Iberamericana de Periodistas Especializados y Técnicos (AIPET) Capítulo Argentino. Fue Docente en la Cátedra de TV en la Universidad del Salvador. Fue Coordinador en el Servicio Iberamericano de Noticias con sede en Madrid,(RTVE) España. Editor del Capítulo Argentino para la Cadena Eco de México. Fue Docente, Rector en la Escuela de Periodismo Círculo de la Prensa. Edito los libros "Federalización de la información" (1995), ISBN 9508130466 "Televisión para Periodistas: un enfoque práctico".1ra Edición 2002 ISBN 9871004125 2da Edición 2007 ISBN: 9789871004126 Documentales: "Los Quilmes: la última Resistencia".(1995) http://youtu.be/Z-XWOnIHZio Idea y Producción: "Luz, cámara, red" (1996-97) http://youtu.be/PfNrBokU6m4 Colaborador en medios argentinos y del exterior sobre temas de comunicación. Editor en Noticongreso.wordpress.com, Periodismo Parlamentario en temas de Ciencia, Tecnología, Salud, Ambiente y Energía. Designado “Directivo Decano de Honor y Dignidad”, en el grado de “Magister Laudet” por la Asociación de Rectores de la República Argentina y la Asociación de Directivos Argentinos al cumplir 30 años en la docencia. Por Resolución 327-2014 la Honorable Academia Mundial de Educación ha instituído el Título Honorífico de Doctor Honoris Causa, reconociendo sus logros profesionales y su admirable trayectoria de trabajo en favor de la Educación Mundial. Como parte de la socialización del conocimiento pueden leer en cualquier sistema digital o imprimir gratis los siguientes E-Books Belgrano: Una mente brillante http://issuu.com/gaceta21/docs/belgrano/0 ISBN 9789873356087 Como Estudiar: Manual Práctico http://issuu.com/gaceta21/docs/comoestudiar ISBN 9789873348679 Ser Periodista http://issuu.com/gaceta21/docs/ser_periodista ISBN 978-987-33-7147-9

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