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Los periodistas no somos tan importantes

Los periodistas solemos creer que somos tipos importantes. Que influimos en el debate público, fijamos la agenda, somos guardianes de la democracia y las instituciones y qué sé yo cuántas cosas más. La actitud de funcionarios, empresarios y dirigentes hacia nosotros suele tener su cenit cada 7 de junio, cuando nos llegan costosos y creativos regalos que no pedimos ni queremos, pero que remarcan esa autoconvicción de que somos fundamentales en los sistemas liberales modernos. Hay que reconocer que algo de eso hay, pero cuando salimos de nuestro microclima de despachos oficiales, redacciones, salas de producción, etc. y nos damos un baño de realidad, vemos también que no tanto.

Además, la gente suele mirarnos con una mezcla de envidia y admiración cada vez que uno contesta “soy periodista”, imaginando quizás un mundo que nada tiene que ver con nuestra rutina cotidiana. El cine, la literatura y el imaginario popular han colaborado bastante en ello.

La historia y la investigación nos han atribuido roles diversos: los estudios clásicos nos trataron de “advocates”, la voz de los sin voz y los abogados de los menos poderosos. También de “líderes de opinión”, quienes desde un rol de expertos en ciertos temas podemos formar opiniones ajenas. Bernard Cohen primero y Maxwell McCombs y Donald Shaw luego se encargaron de demostrar la importancia de los medios en el proceso de “etiquetar, sensibilizar y amplificar”. Pero también de hacer ver que realmente no somos muy exitosos en decirle a la gente qué pensar, sino más bien sobre qué temas pensar. La sociología de las noticias comenzó a hablar de gatekeepers, identificándonos a porteros que dejan pasar o retienen la información que luego se convierte en noticia.

Ahora, las nuevas tecnologías por un lado y la tirante relación que muchos gobiernos progresistas de la región sostienen con las grandes empresas de medios –generalmente opositoras a ellos– han corrido del centro de la escena al periodista como único mediador entre el hecho noticiable y el público. En el triángulo “agenda política-agenda mediáticaagenda pública”, esta modalidad de comunicación desdibuja a la segunda como factor determinante de la tercera. El medio sigue existiendo, lo que desaparece es el mediador. Porque, como ha señalado Washington Uranga en esta misma sección tiempo atrás, “el armado de las agendas públicas es también un escenario de lucha política, es el resultado de una negociación simbólica que concluye con la determinación de aquello que noticiosamente resulta relevante para la sociedad. En este proceso intervienen medios, periodistas y audiencias. Son negociaciones que constituyen formas de ejercicio del poder”.

El caso de la Presidenta argentina es muy particular: su estilo es parte de lo que José Natanson llama “un by pass mediático, que le permite comunicarse directamente con la sociedad”. Gracias a las posibilidades de las redes sociales se instalan temas llanamente en la discusión pública, que recién luego son recogidos por los medios tradicionales. CFK tiene 1,6 millón de seguidores en Facebook y 3,86 millones en Twitter. Es decir, puede llegar sin medios tradicionales de por medio a un público superior a los tres millones de personas. Algo que ninguno de ellos puede lograr.

Incluso más: en sus videoconferencias la Presidenta actúa muchas veces como entrevistadora, dialogando con funcionarios, científicos, dirigentes sociales y otros. Allí también la mandataria copa el centro de la escena, “robándoles” a los periodistas una de sus armas principales: la pregunta.

Ahora, esta actitud tan habitual y a la vez tan criticada de Cristina Fernández de no dar conferencias de prensa ni brindar entrevistas ¿es general de la cultura política kirchnerista? Fuera de los requerimientos de la campaña actual, sus funcionarios principales dialogan habitualmente con los medios. Yo he podido entrevistar sin problemas en ruedas de prensa a Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Aníbal Fernández, Agustín Rossi, Gabriel Mariotto… Desde allí, hasta el último intendente del interior, todos interactúan diariamente con periodistas y comunicadores.

Entonces, conjugando ambas cosas, las reflexiones no dejan de aparecer… ¿qué es lo que molesta tanto a un sector del periodismo? ¿Que no existen canales de diálogo con los responsables de la gestión pública (lo que en verdad no es así) o que hay una nueva forma de comunicarse con la sociedad, que algunos como Cristina Fernández explotan muy bien, y que nos corre del centro de la escena, demostrando que en verdad no somos tan importantes?

Marcelo C. Tedesco: Periodista, maestrando en Ciencias Sociales en la UNQ y profesor adjunto de Fundamentos del Periodismo en la Universidad Provincial del Sudoeste.

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Acerca de emartinchuk

Periodista, MP 10166. Se desempeño en el área de Noticias de los canales 9, Teledos, 7 y TELEFE. Socio Fundador de la Asociación Iberamericana de Periodistas Especializados y Técnicos (AIPET) Capítulo Argentino. Fue Docente en la Cátedra de TV en la Universidad del Salvador. Fue Coordinador en el Servicio Iberamericano de Noticias con sede en Madrid,(RTVE) España. Editor del Capítulo Argentino para la Cadena Eco de México. Fue Docente, Rector en la Escuela de Periodismo Círculo de la Prensa. Edito los libros "Federalización de la información" (1995), ISBN 9508130466 "Televisión para Periodistas: un enfoque práctico".1ra Edición 2002 ISBN 9871004125 2da Edición 2007 ISBN: 9789871004126 Documentales: "Los Quilmes: la última Resistencia".(1995) http://youtu.be/Z-XWOnIHZio Idea y Producción: "Luz, cámara, red" (1996-97) http://youtu.be/PfNrBokU6m4 Colaborador en medios argentinos y del exterior sobre temas de comunicación. Editor en Noticongreso.wordpress.com, Periodismo Parlamentario en temas de Ciencia, Tecnología, Salud, Ambiente y Energía. Designado “Directivo Decano de Honor y Dignidad”, en el grado de “Magister Laudet” por la Asociación de Rectores de la República Argentina y la Asociación de Directivos Argentinos al cumplir 30 años en la docencia. Por Resolución 327-2014 la Honorable Academia Mundial de Educación ha instituído el Título Honorífico de Doctor Honoris Causa, reconociendo sus logros profesionales y su admirable trayectoria de trabajo en favor de la Educación Mundial. Como parte de la socialización del conocimiento pueden leer en cualquier sistema digital o imprimir gratis los siguientes E-Books Belgrano: Una mente brillante http://issuu.com/gaceta21/docs/belgrano/0 ISBN 9789873356087 Como Estudiar: Manual Práctico http://issuu.com/gaceta21/docs/comoestudiar ISBN 9789873348679 Ser Periodista http://issuu.com/gaceta21/docs/ser_periodista ISBN 978-987-33-7147-9

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